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sábado, 27 de abril de 2019

EDP ROCK'N'ROLL MARATÓN MADRID 2019

Después de las buenas sensaciones que me dejó la maratón de Sevilla el año pasado, no dudé en intentar repetirlas en Madrid. Tenía un único objetivo: volver a DIS-FRU-TAR, esta vez en mi ciudad.
  
Hice el mismo plan de entrenamiento añadiendo todas las cuestas posibles, creo que incluso me pasé. Semana a semana fui cumpliendo el plan pero a diferencia del año anterior, en esta ocasión en la semana 14 (la última semana dura) pasé un bache físico y sobre todo mental. Ya estaba muy cansada de correr y correr y de no poder dedicarme a otras cosas que me gustan. Además, tenía muchas dudas sobre si sería capaz de llegar, ya que en la última tirada de 25 km lo pasé fatal, demasiadas cuestas, yo creo que sufrí en esa tirada todo lo que no había sufrido en Sevilla. Sí, ya sabía que era capaz de correr 42 kms en llano, pero… ¿podría con las cuestas? ¿Sería un objetivo demasiado ambicioso para mí?
Afortunadamente llegaron las dos últimas semanas de descarga y empecé a descansar. Me dejé de preguntas y dudas, y volvió la motivación que había perdido, simplemente se trataba de pasarlo bien, sin presión. Dejé de obsesionarme con llegar a meta y recuperé la ILUSIÓN de intentarlo al menos, tan necesaria para mí. 

El jueves fuimos con las niñas a la feria a coger nuestros dorsales, muy content@s y emocionad@s, ya que ha sido nuestra primera maratón junt@s (ojalá que la primera de muchas, ¡Barcelona y Valencia nos esperan!). No la corrimos junt@s, nuestros ritmos están a años luz, pero sí la hemos entrenado a la vez. Más complicado de cuadrar siendo dos l@s que entrenan, pero también mucho más fácil de llevar, puesto que compartes ilusión, dudas, motivación... ¡Gracias Saúl por todos tus consejos y por tu paciencia con mis dudas! Ya sabes que me inspiras.

Y llegó el viernes, el día antes de la carrera, y sorpresa sorpresa… me vino la regla. ¡Horror! Hay mujeres que ni se enteran pero no es mi caso, yo la sufro mucho, especialmente las jaquecas, de hecho el viernes lo pasé entero con dolor de cabeza. Pero me mantuve positiva, preparé todo igualmente, conservando la esperanza de poder salir al menos y hacerlo lo mejor posible. Sinceramente el viernes no creía que fuera a llegar a meta, por lo duro del recorrido y con el añadido de la regla, pero estaba muy contenta por poder intentarlo al menos.

Amanece el día de la carrera, sigo con dolor de cabeza, apenas he dormido, pero nos preparamos y salimos. Entre el café, el paseo hasta Colón y un ibuprofeno, a la hora de la salida me encuentro mejor. El clima también ayuda, hace sol pero con fresquito, perfecto para correr. Dejo a Saúl en el cajón 2, al despedirnos estamos de acuerdo en que si llego a Sol ya está más que bien. Yo me voy al cajón 8, el cajón de las tortuguillas como yo, el ambiente es increíble, mucha gente contenta, sonriendo, animada… Subidón de adrenalina…

¡Y empezamos! Los 6 primeros kilómetros son de subida, entre eso y que hay muchísima gente, apenas puedo marcar un ritmo, simplemente me dejo llevar. En el km 6/7 empieza Bravo Murillo, cuesta abajo, el pelotón se estira, empiezo a correr de verdad y llegan las buenas sensaciones, ¡qué bien me encuentro! Del dolor de cabeza ni rastro, la regla no molesta, las piernas carburan bien, marcando ritmos por debajo de los 6min/km en muchas ocasiones. Así que sigo adelante, bebiendo en todos los avituallamientos y reservando fuerzas para la segunda mitad de la carrera, que según dicen es tan dura. Hasta el km 20 se alternan las rectas con las cuestas abajo (¡de esas nadie habla pero hay un montón!) y con alguna cuesta arriba bastante dura, en los km 15 y 17. Cuando termino la cuesta del 17 (tela con ella) y veo que sigo encontrándome superbien, empiezo a creer que sí, que voy a hacerlo otra vez, ¡¡voy a llegar a meta!! Sigo prudente y reservando, pero de subidón emocional total. Los siguientes kms los disfruto mucho, pasamos cerca de mi trabajo y conozco mucho la zona, sigo muy contenta. Cuando terminamos San Bernardo y giramos, ¡Gran Vïa! El sol me da en la cara, me encuentro muy bien, me emociono, sobre todo bajando Preciados, ya que he ido taaaaantas veces a ver a Saúl correr y ahora me veo ahí, en el otro lado, como una campeona, y se me saltan las lágrimas. Pero pierdo el ritmo respiratorio así que intento contenerme, llego a la puerta del Sol y está llena, la gente anima a tope... 
Sigo corriendo y paso el km 21, y de nuevo soy consciente que sorprendentemente, salvo algún percance, voy a llegar a meta. Estoy bien de fuerzas, de piernas y sobre todo de mente y de espíritu. ¡Arriba Sara! Eres pequeñilla y más bien lenta, pero estás haciendo algo grande, me digo a mí misma y me vengo arriba. Esa parte es preciosa, el centro, la calle Mayor… sin darme cuenta llego al Palacio Real, otro subidón emocional, voy tan bien… de pronto a lo lejos veo a una chica haciéndome gestos… ¡es Elena, mi compi opinarunner! Y a su lado veo a Javi, con quien corrí la maratón de Sevilla. Otra vez me emociono, me alegra mucho verles ¡¡qué sorpresa!! Me animan mucho y me viene muy bien. Ya iba contenta pero ahora aún más… 



Llega otra cuesta dura, la del paseo de Pintor Rosales… empiezo a ver a gente que se para a andar, yo sigo corriendo, segura y bien de ánimo. Otra bajada hacia el puente de los franceses que permite coger fuerzas pero enseguida llega la Avenida de Valladolid que también es dura, parece una recta pero pica para arriba y se hace eterna…, veo más gente andando y eso me anima, ¡yo voy muy bien!. En Príncipe Pío vuelvo a ver a Elena y Javi.

Sigo bien aunque ya algo más cansada, y llego al km 26 donde empieza la casa de campo… AHÍ ES DONDE EMPIEZA LA MARATÓN. Yo ya sabiéndolo me instalo en un ritmo cómodo, 6.20/6.30, y aun a ese ritmo lento dejo atrás a mucha gente, se paran a estirar, a andar… yo sigo fuerte, bien, animada, ya he llegado hasta aquí y consciente de que puedo seguir.
Otros años en esta parte suele estar Manolo, el padre de Saúl, para animarle. Este año por un viaje no pudo estar animándome pero para mí es como si hubiera estado, así que como ya te dije Manolo, ¡te dedico esos kilómetros, sabes que eres muy especial para mí! Sigo adelante, en el km 32 incluso me doy cuenta de que se va a acabar pronto y ¡hasta me da pena que termine! 
Sigo adelante... Salvo algún pequeño descanso los kilómetros finales son realmente duros, pero lo único que tenía en mente era seguir a mi ritmo y vivir cada momento, disfrutando, sin sufrir … y así lo hice, sonriendo, agradeciendo los ánimos, zancada a zancada siempre adelante… el trocito de la cuesta del puente de Segovia no se me olvida, es tremendo, ni el Paseo de Santa María de la Cabeza… 
Me impresiona otra vez la cantidad de gente que se para a andar, a estirar, que pide réflex o incluso veo a gente vomitar… y me impresiona verme a mí a mi ritmo trotero pero bien, sonriente, sin necesidad de nada, hidratada, pienso en lo bien que lo he hecho hasta ahí y en la suerte que he tenido, ya solo queda cruzar la meta, ¡ánimo Sara!… 
Llego al km 40 y Javi y Elena están ahí otra vez, incluso corren conmigo y me animan, ¡de nuevo muchas gracias! Me dicen que Saúl ya llegó y que está bien, y eso me da el último subidón… Llegando a Atocha le veo, animándome, emocionado a tope, me dice “¡viva la madre que te parió!”, y sí, yo también lo pienso, ¡viva mi madre, siempre tan fuerte, gracias por tu ejemplo mamá! Y gracias Saúl por esos ojitos vidriosos que tenías, tan emocionado. 
Los últimos metros..., el tartán se me hace eterno pero precioso, quiero llegar y a la vez no quiero que termine, vuelve el amago de llorera pero sigo, agradezco mucho haber llegado, haberme sobrepuesto a mi problema menstrual que otras veces me incapacita, y sobre todo, haberlo vivido como lo he vivido, como una fiesta. Mando un beso al cielo a mi padre y mi abuelo y ¡¡¡cruzo la meta!!!!

En cuanto empiezo a andar a los pocos metros me duelen muchísimo las piernas, uf, apenas puedo caminar, me alegro mucho de no haber parado durante el recorrido, no sé si hubiera podido volver a arrancar. Me ponen mi medalla, qué bonita es, estiro un poco, eso me alivia, y me encuentro con Saúl, ¡un campeón! Dos maratones en 2 meses, ¡todo un ejemplo de perseverancia!


Una vez más, he cumplido mi objetivo, ¡me lo he pasado como una niña! No puedo más que agradecer haber sentido esas emociones, en mi corazoncito quedan, y a todas las personas que me han acompañado estos meses con sus ánimos, familia, amig@s, compañer@s, opinarunners… muchas gracias.

Además de l@s ya mencionados Saúl, mamá, papá, abuelo, Manolo... Javi y Elena… mención especial también a Nerea y Laura, gracias por acompañarme en algunos entrenamientos y por confiar siempre en que podría hacerlo. A Paloma por la cobertura con las niñas. Y a Almu, siento no haberte dejado ir a verme, pensaba que no llegaría… pero es como si hubieras estado, muchas gracias.

Gracias a la organización, la inscripción es cara pero el despliegue es inmejorable. Gracias a l@s voluntari@s, y especialmente a la gente que animaba, ¡¡muchísimas gracias!! Cada palmada, cada “vamos sarita” contaba y me cargaba las pilas. 

La maratón tiene un secreto que solo sabemos un@s poc@s. Puedes vivirla como reto físico o a una competición deportiva, pero es una pena reducirla a eso. Entrenar una maratón puede ser una aventura de cuatro meses en la que te pasa de todo física y mentalmente. Pero si luchas contra lo peor de tí misma (pereza, desgana, apatía, pesimismo, desconfianza, dudas), con esfuerzo e ilusión acabas venciendo a esas partes más oscuras de tí. Es una inyección de actitud positiva, de buen rollo, de humildad, de afrontar los imprevistos sin dramas, fluyendo con ellos y ESE VIAJE es el auténtico premio, llegues o no a la meta. La medalla solo es la guinda del pastel. 

Así que, querida Maratón, solo puedo decirte ¡gracias por tanto y.. HASTA PRONTO!

Fecha: Sábado 27 de abril de 2019
Hora: 09:20

Distancia: 42'195 kms
Tiempo: 4h32'20''
Media: 6'28''
Bolsa del corredor: Camiseta, bolsa, gorra
Clima: Fresquito perfecto para correr
Sensación: Genial
Enlace: https://www.runrocknroll.com/es/madrid/

domingo, 25 de noviembre de 2018

41 MARATÓN DE SAN SEBASTIÁN

Después de 856 kilómetros recorridos en algo más de 70 horas de entrenamiento en 56 sesiones con frío, viento (un recuerdo especial para nuestro querido Cierzo), lluvia, calor y no sé cuantas inclemencias más, pues nuestra mente tiende siempre a disfrazar los malos momentos y por contra ensalza aquellos que disfrutamos o sentimos como especiales. Pues después de todo ello, me queda la enorme satisfacción de haberme sacado la dolorosa espinita clavada en mi orgullo de runner que representaba la Maratón de San Sebastián, que no pude completar en 2015 por una inoportuna lesión provocada por mi tozudez...(aunque para ser sincero la disfruté de otro modo animando a Javi y José Julio con la inestimable compañía de Lorena).

Lo primero que quiero destacar es la gran organización de esta maratón. En ningún momento sentí la masificación de otras carreras donde hacer cualquier gestión supone un enorme esfuerzo de tiempo y empujones. Recogí el dorsal el sábado sin problemas, visité la feria del corredor, todo muy animado pero a la vez sosegado y tranquilo.

Primeros metros de carrera
Y llegó la mañana de la carrera. Toda la noche se la había pasado lloviendo y, a veces, diluviando. Temía comenzar la carrera ya empapado hasta los tobillos. Pero, oh divina providencia, al salir del hotel no caía ni una gota y pude plantarme en la zona de vestuarios completamente seco. Hice un poco de tiempo por la zona de salida, me cambié, dejé la mochila en el guardarropa y a calentar.

Durante el calentamiento vi la salida de la 10K, que lo hacía 15 minutos antes que la de la media y la maratón. Y ya preparado en la línea de salida esperando el pistoletazo para comenzar esta gran aventura que supone correr el Maratón.
Salida de la Maratón y 1/2 Maratón
Empieza la carrera y aunque el suelo está mojado, aún no llueve. La calle por la que se efectúa la salida no es muy amplia, así que cuesta coger la velocidad de crucero de cada uno. Me lo tomo con calma, pues llevo el globo de 3:15 a la vista y ese es mi objetivo para hoy. Después de 5 kilómetros me uno al grupo de 3:15 y comienzo a ir muy cómodo a ese ritmo. Incluso comienza a lucir un tímido sol que anima a disfrutar de lo que nos queda por delante.
 
Una de las zonas más bonitas del recorrido

Y desde aquí no hay mucho más que contar. Sigo con el globo de 3:15 a un ritmo cómodo para mi. No quiero arriesgar ya que el maratón es muy largo y en este grupo voy muy a gusto. Pasado el kilómetro 25 aprieto un poco el ritmo y me sitúo unos metros por delante del globo 3:15, pero unos kilómetros más adelante otra vez estoy con el grupo. Decido no hacer más experimentos y seguir así, pues es este el objetivo que me había marcado. En esta segunda parte de la carrera tenemos la inestimable compañía de la lluvia. No es muy intensa pero va calando poco a poco. Afortunadamente del viento ni me entero.
 
Llegada a meta


Continúan pasando los kilómetros hasta el 38, donde tengo ya la certeza de acabar aunque sea andando y es el momento oportuno para apretar a ver que pasa. Recorremos toda la avenida de la playa de la Concha y puedo aumentar un poco más el ritmo. La animación en las calles del centro se intensifica lo que, junto a la emoción de la inminente llegada, hace que las piernas vayan solas. Vemos el impresionante estadio de Anoeta, lo rodeamos por su fondo norte, entramos en el miniestadio de Anoeta y vuelta triunfal a la pista de atletismo para cruzar la ansiada meta en 3:13:22. ¡Objetivo cumplido!

Recompensa final

Como detalle curioso y tal vez indicador de que me regulé correctamente a lo largo de la carrera es que las dos medias maratones las hice en un tiempo muy parecido: la 1ª en 1:36:26 y la 2ª en 1:36:56, tal y como indican los entrenadores profesionales.

Datos de mi GPS

Fecha: Domingo 25 de noviembre de 2018
Hora: 9:00
Distancia: 42,195 kilómetros
Tiempo: 3:13:22
Media: 4'32"
Bolsa del corredor: Camiseta, mochila, diversos productos promocionales
Clima: Lluvia fina en parte del recorrido. Poco viento
Sensación: Muy buena

 

domingo, 25 de febrero de 2018

ZURICH MARATÓN DE SEVILLA 2018 (José Julio)



¡Quitar espinas y DISFRUTAR! Domingo 25 de febrero de 2018 a las 8:30, llegó el gran día, el día para el que tanto había entrenado, soñado, imaginado en mi cabeza una y otra vez, y es que la distancia de 42.195 metros se vive muchas veces antes de enfrentarte a ella. De hecho yo comencé a vivirla cuatro meses antes, era el inicio de todo, preparar planificación, reservar hotel, cuadrar fechas,...Y esta vez con un objetivo muy claro: DISFRUTAR. Y es que aunque suene a tópico, esta maratón me debía llevar a eso, tan simple y tan complicado a la vez. Era la segunda vez que me enfrentaba a una Maratón y la primera de ellas fue para mi todo un sufrimiento, no disfrute en absoluto ni de la preparación, ni de la prueba,...así que como solía repetirme Lorena una y otra vez en estos meses previos, en esta Maratón tienes un objetivo claro: "¡Quitar espinas y DISFRUTAR!"

Preparar una maratón requiere dedicación y lo primero que hay que empezar a hacer es compaginar los entrenamientos con la vida diaria, que todo encaje como un puzzle, trabajo, familia,...esa es para mí la parte más complicada de controlar y de llevar a cabo, pues cada semana es un mundo completamente diferente y te encuentras con aspectos que hacen modificar lo previamente planificado.

Era noviembre de 2017 y comenzaba la aventura, los primeros entrenamientos y las primeras imágenes en la cabeza cruzando la meta en el Estadio Olímpico de Sevilla. Los días van pasando, vas completando sesiones, acumulando kilómetros y teniendo un montón de sensaciones que van desde las más positivas (esa medalla colgada ya en tu cuello) hasta las más negativas (algunas veces te preguntas qué haces corriendo un día de Navidad a las 9:00 de la mañana con un frío de espanto mientras el resto duermen como angelitos) Este ha sido quizá el único aspecto negativo de preparar la maratón para febrero, que te coge de lleno la Navidad, compromisos familiares, cenas, comidas,...y por supuesto entrenamientos, de nuevo cuadrar, hacer puzzles e intentar recortar todo lo posible en ingesta para no aumentar de peso. Pero a diferencia de la anterior maratón que corrí, que me pilló todo el verano de entrenamientos, he de decir que prefiero esta época del año sin lugar a dudas, el frío es incómodo a veces pero abrigándote bien lo superas, el calor de verano en Extremadura no hay quien pueda con él.

Otro aspecto importante que modifiqué en esta preparación con respecto a la anterior fue el acudir cada quince días aproximadamente al fisioterapeuta, para que me descargara y estirara. Había que tratar por todos los medios de reducir el riesgo de lesión, y la verdad, que me ha ido estupendamente.

Imprimí la planificación que me envió mi primo Javi, y que íbamos a seguir los cuatro Opinarunners que íbamos a participar en Sevilla, y fui subrayando en amarillo cada uno de los entrenamientos superados. Parece algo absurdo, pero esa sensación de ir subrayando en amarillo lo que has ido superando, te hace sentir cada vez mejor y vas sumando fuerzas para seguir entrenando. Cumplí casi el 80% de la planficiación, los entrenamientos que no realicé fueron por causas mayores: sobrecarga, constipado, viajes, trabajo,...pero tenía la sensación de que estaba entrenando bien y que llegaba fuerte a la prueba final. Las lesiones me estaban respetando y salvo algún partido de liga de pádel (lo sé, estoy en demasiados jaleos deportivos,jeje) traté de no hacer nada más de deporte que no fuera cumplir con lo que establecía la planificación.

En esta maratón, que se celebra relativamente cerca de mi pueblo de origen (Fregenal de la Sierra), quise también hacer partícipes a mis padres, que estuvieran allí presentes y que vivieran todo el ambiente y las sensaciones de esta fiesta del running. Así que también les reservé hotel en Sevilla y les dije que dejarán ese domingo 25 de febrero libre de hacer otras cosas. Correr una maratón es algo importante para mí, y ellos siempre están en las cosas importantes de mi vida (buenas o malas), así que si alguien merecía estar allí, eran ellos.

El sábado por la tarde nos juntamos todo el equipo OpinaRun (Sara, Manuel, Javi y yo) en la feria del corredor. Ya se notaba el ambiente previo y aparecían algunos nervios. Además en el equipo teníamos los dos contrastes, el positivismo extremo de Sara, que lo vivía todo como una fiesta, y el negativismo también extremo de Manuel, que se preguntaba, y nos preguntaba, una y otra vez si acabaría al día siguiente. La recogida de dorsal y fotos todos juntos (también estaban los acompañantes) fue un momento muy emotivo y para el recuerdo.


Recogida del dorsal

¡Quitar espinas y DISFRUTAR! desayunamos en el hotel unas dos horas antes de la salida. A ella nos dirigimos andando, pues el hotel estaba bastante cerca. Se empezaban a notar los primeros nervios en el estómago, eso sí, esta vez la noche anterior dormí bastante bien, no tuve esa ansiedad de la maratón anterior que no me dejó pegar ojo en toda la noche. Allí estábamos, últimas fotos, últimos besos y abrazos y todo listo para comenzar. 

En esta ocasión no habíamos hecho ningún entrenamiento juntos los Opinarunners, por lo que el ritmo que iba a seguir cada uno dependía de sensaciones. Yo llevaba en mi cabeza comenzar a 5:40 - 5:50 el kilómetro e ir viendo como respondía, pues es a ese ritmo al que realicé el entrenamiento más largo de la planificación, que fue de 30 kilómetros. Tenía que guiarme por sensaciones, porque un ritmo demasiado rápido me haría pagarlo al final de la maratón, pero también uno demasiado lento me hacía sufrir mucho sobre todo a nivel muscular, como había comprobado en algunas ocasiones en los entrenamientos.


Nervios previos a la salida
Ya en la salida empezamos a distanciarnos Manuel y yo de Javi y Sara, algo que particularmente no me agradaba, pues sé que serían un gran apoyo en los momentos duros de esta carrera (que siempre en una maratón los hay, antes o después) pero se trataba de mantener los ritmos que explicaba antes. Había muchísimo ambiente y una mañana fresca sin mucho sol que hacía más agradable correr por las calles de Sevilla. Aunque Manuel venía conmigo y parecía ir bastante bien, personalmente me preocupaba pues era la primera vez que se enfrentaba a la distancia de Filípides y no lo veía en días anteriores con la fortaleza mental (casi más importante que la física) que requiere esta prueba. Así que mientras yo fuera bien, trataría de animarlo todo lo posible. 

Pasamos los primeros kilómetros muy bien, hablando entre los dos, y pasando por monumentos preciosos de Sevilla como la Torre del Oro, la Maestranza,... sobre el kilómetro 8 nos estaban esperando Lorena, Elena y mis padres, para hacernos fotos y darnos los primeros ánimos. Ya iba a estas alturas Manuel quejándose de molestias en la rodilla (sigo pensando que era todo psicológico) y yo animándolo todo lo que podía.


Primeros kilómetros

Pasaban los kilómetros y las sensaciones eran buenas, me encontraba bastante bien y el ritmo me parecía cómodo. Trataba de ir bebiendo en los avituallamientos e ir reservando fuerzas para el final, pues ya sabía lo que aún nos esperaba.

Al paso del kilómetro 30 Manuel me dice que definitivamente va a caminar un rato, que se encuentra muy fatigado, que siga yo. Así que aquí empezaba mi verdadera maratón, con los kilómetros ya acumulados, y ahora sin compañía, aunque siempre fui con la sensación positiva de pensar que si paraba por alguna circunstancia detrás venían mis compañeros. Seguí manteniendo el ritmo e intentando dejar la mente en blanco, que fueran cayendo los kilómetros sin pensar.

Llegué a la Avenida de Las Palmeras y ahí fue la primera vez que noté el cansancio y la pesadez de piernas. Una vez superado el estadio del Betis, es una recta muy larga, donde no se observa el final de la misma y ahí precisamente tuve un bajón físico y sobre todo psicológico. Como había avituallamientos cada 2,5 kilómetros, trate de marcarme metas pequeñas, e ir de uno a otro, superando así pequeñas maratones dentro de la maratón.  Cada vez que llegaba a uno y bebía agua fresca, era como un soplo de aire que me animaba a continuar. Creo que justo en este tramo de la carrera hubiera sido fundamental llevar la compañía de alguno de los Opinarunners. Una vez superada esta larga avenida llegaba el premio, entrábamos en la Plaza de España, con muchísimo público animando, un ambiente maravilloso y aunque los adoquines de la plaza a estas alturas se clavaban en los pies como puñales, fue un punto clave para recuperar la moral. Precisamente al salir de la Plaza de España, llegaron por primera vez a mi cabeza los pensamientos de dejar de correr y caminar un rato, las piernas ya me dolían muchísimo y me notaba bastante cansado en general. 


Plaza de España
Pero pronto entramos en las calles principales, dirección a la Catedral de Sevilla y la Giralda, y ahí el público es espectacular. Hacen como un pasillo que me recordaba a las épicas etapas del Tour de Francia o de la Vuelta a España, te animan, te alientan, te llaman por tu nombre escrito en el dorsal, te empujan literalmente a continuar...así que parar y caminar aquí era "imposible". Y así entre unas cosas y otras fueron pasando los kilómetros, una vez calmado el ambiente del público sevillano y cerca ya de la parte final de carrera volví a sentir ese cansancio extremo y esos pensamientos negativos de parar y caminar. En estos momentos me encontraba cuando pasé por el kilómetro 39, quedaban 3 kilómetros para mis piernas, quedaban unos 300 kilómetros para mi cabeza. Y como una aparición mariana en el momento justo, llegaba el globo de las 4 horas y 30 minutos, lo llevaba un chico que animaba muchísimo y que en cuanto me vio me dijo: "Vamos únete y no pares, entramos ya todos juntos en el estadio", y al principio animado por su apoyo y posteriormente por vergüenza torera, me pegué a ellos y me dije: "aquí ya hasta el final, como pare ahora se me hará eterno solo..."

Y es entonces cuando aparece por fin el estadio al fondo, y vuelve a haber público animando y alentando con todas sus fuerzas, y es aquí cuando olvidas el cansancio y empiezas a disfrutar de lo que vas a conseguir. Cruzas el túnel del estadio y la oscuridad de este hace que todo se detenga por un instante, cierras los ojos, ya no se nota el cansancio, y cuando los vuelves a abrir estás ya en la pista de atletismo, vuelve a haber luz del sol en tu cara y sabes que ahora sí, lo que queda es disfrutar, es precisamente este tramos, estos 400 metros aproximadamente, los que dan sentido a todo lo que hiciste por llegar ahí. Crucé el kilómetro 42, miré a las gradas del estadio, allí estaba mi novia Lorena, mis padres, Elena... ¡la familia, los que siempre están! 



Era el momento de disfrutar, de cruzar la meta, de colgarse la medalla, de esperar al resto de compañeros y abrazarlos, y compartir tanta felicidad. Ahora sí, segunda maratón, primera DISFRUTANDO.


Felicidad compartida

"42.195 metros de esfuerzo, ilusión, sueños, dolores, emoción, alegría, cansancio, felicidad,... La Zurich Maratón de Sevilla, como la vida, a cada paso un sentimiento..."


Maratón de Sevilla 2018

Fecha: Domingo 25 de febrero de 2018
Hora: 8:30
Distancia: 42, 195 kilómetros
Tiempo: 4:25:45
Media: 6'17''
Bolsa del corredor: Cortavientos New Balance
Clima: Nublado y fresquito
Sensación: Muchas y muy diversas

XXXIV MARATÓN DE SEVILLA 2018 (Javi)

Cartel del XXXIV Maratón de Sevilla

La crónica de un maratón es mucho más que la crónica de cualquier otra carrera en la que haya participado. No es sólo hablar de las sensaciones durante la carrera, del recorrido o de la bolsa del corredor. Es, además de todo eso, hablar de los meses de preparación física y mental, de las conversaciones y ánimos con la familia y amigos, de los cuidados especiales para no enfermar o lesionarte durante la preparación, de los nervios los días previos, de revisar una y otra vez el tiempo que va a hacer para saber cómo ir vestido, de las noches visualizando y mentalizándote para ello, de los acompañantes animando y apoyando durante los entrenamientos y la carrera, de los recuerdos que ya se quedarán para siempre, de los dolores durante los días de después... Es una crónica de unos meses muy intensos.

Este ha sido mi segundo maratón. Y eso tenía algo positivo: sabía que era una meta alcanzable. Pero también algo negativo: sabía todo el sacrificio que conlleva. Y sopesando pros y contras decidí embarcarme por segunda vez en esta experiencia vital como pocas.

Las dieciséis semanas de preparación fueron relativamente bien. Los kilómetros fueron cayendo según lo previsto, incluso en Navidades. Salvo un día por viaje y otro por una climatología con viento y nieve, fueron perfectos. La única pega fue que la tirada más larga fue la que tuve que suspender por la nieve. Reconozco que en esta ocasión se me hizo la preparación muy larga, puede que por no tener la misma ilusión que la primera vez. Y a tres semanas de la carrera, un catarro amenazó con dejarme sin poder preparar bien los últimos entrenamientos. Afortunadamente, pude salir del paso y llegar a la línea de salida con los deberes hechos.

16 semanas de preparación

Este maratón era también especial por la compañía. Además de mi habitual compañero runner en carreras, Jose Julio, se sumaban mi amiga Sara y Manuel, amigo también de Jose Julio. Era además, la primera carrera de más de dos OpinaRunners juntos y encima en la prueba reina. Y era también especial por la familia que me acompañaron todo el fin de semana en esta aventura, presencialmente en Sevilla y desde la distancia en Granada, Ibiza y Nantes.

El sábado nos reunimos los Opinarunners en la feria del corredor. La recogida de dorsales y bolsa del corredor fue rápida, está muy bien organizado. Destacaría que en lugar de la clásica camiseta técnica, en esta prueba entregan a cada corredor un cortavientos de un color precioso, amarillo maratón. Era fácil distinguir a muchos corredores con él puesto en la feria. Después de algunas fotos de recuerdo, quedamos directamente en la salida al día siguiente.

OpinaRun en el podio

La climatología era perfecta. Una mínima de 8º y una máxima de 16º, con nubes para ocultar un poco el sol que en Sevilla es bastante abrasador. Además, la previsión de lluvia que había unos días antes desapareció a última hora, por lo que no habría ningún problema el día de la carrera.

A las 8:30 comenzó la prueba y los cuatro pasábamos juntos por la línea de salida. En seguida se comprobó que Jose Julio y Manuel tenían un poco más de ritmo y tomaron la delantera. Sara y yo teníamos el mismo ritmo y empezamos los primeros kilómetros juntos. Pronto me di cuenta que para mí era perfecto seguir manteniendo el ritmo, sin ir ahogado pero marcando los 6:20 - 6:30 que tenía en mente. Así que seguimos juntos disfrutando del ambiente, comentando las sensaciones y saludando al público y, en especial, a la familia que nos hizo un completo reportaje fotográfico. Así pasamos por el kilómetro diez y el quince, justo al llegar a la Macarena. El recorrido es absolutamente plano y eso se agradece muchísimo en una distancia tan larga en la que cualquier esfuerzo extra se paga.

Sara y yo seguíamos al mismo ritmo. Los dos estábamos cómodos así y además da el valor añadido de ir acompañado, que es muy importante también para hacer más llevadera la experiencia. ¡Sara es una compañera de running excepcional! Siempre con mentalidad positiva, animándome y comentando anécdotas de la carrera y de cualquier otra cosa que nos hacía reír y sobrellevar el esfuerzo con una sonrisa. Ha sido su primer maratón y me transmitió durante la carrera toda su ilusión, lo que me ayudó muchísimo en los momentos más complicados.

Como si no costara...
Me hubiera gustado haber corrido durante algunos kilómetros al menos con José Julio. Esta carrera era un objetivo conjunto y habíamos estado hablando de ello y comentando los entrenamientos durante mucho tiempo. ¡Siempre es genial correr a su lado! Pero en el maratón no se pueden hacer concesiones y los ritmos no eran los mismos. Así que era mejor no forzar en mi caso.

A partir del kilómetro dieciséis empecé a notar molestias en la planta del pie izquierdo. Parecía que me iba rozando la zapatilla, cosa extraña porque tanto el calzado como los calcetines eran de uso habitual y nunca había tenido problemas de ampollas. Además, no hacía un calor excesivo que provocara problemas con el sudor. Así que me extrañó mucho sentir esa molestia. El problema es que en el kilómetro veinte el dolor era ya continuo y tenía muy claro que me quedaría alguna ampolla de recuerdo. Pero había que aguantar el dolor y seguir como fuera, intentando no pensar mucho en ello.

Merece la pena destacar los puestos de avituallamiento líquido y sólido. Durante todo el recorrido había algún puesto cada 2,5 kilómetros con cantidad abundante para todos los corredores, incluso los que íbamos en la parte de atrás de la clasificación. Agua, bebida isotónica, plátanos y geles repartidos en ambos lados del recorrido y durante varios metros, para evitar aglomeraciones que pudieran cortar el ritmo. Es muy de agradecer la labor de los voluntarios, animando y haciendo reír con comentarios ingeniosos continuamente. Se nota que en la maratón de Sevilla cuidan al corredor.

Al llegar al temido muro del kilómetro 30 decidí ponerme música. Aunque iba bien y no notaba en exceso el cansancio me pareció buena idea por animar un poco los últimos kilómetros con la música que tanto me gusta. Sara hizo lo mismo, aunque era evidente que no necesitaba animarse porque iba perfectamente. La curiosidad fue que, al encender el mp3, la canción que empecé a escuchar era "La cuadratura del círculo" de Vetusta Morla y, en concreto, el verso que dice "rendirse no es una opción". Eso me animó mucho más, como si fuera una especie de mantra que repetirme en el tramo final de la carrera.

Disfrutando de la Plaza de España

Después de una recta eterna llegamos hasta el Parque de María Luisa y entramos en la Plaza de España en el kilómetro 35. Ahí nos encontramos con Manuel que se enganchó a nuestro ritmo para completar la vuelta a la plaza más emblemática de Sevilla. Me pareció preciosa especialmente ese día, mientras la recorríamos con el público animando y aplaudiendo. Justo al salir de la plaza, una pareja del público nos mostraba un cartel que decía "Rendirse no es una opción". Otra vez el mantra para los kilómetros finales.

Los últimos cinco kilómetros fueron los que más me costaron. A pesar de recorrer el centro de la ciudad por las calles más típicas me encontraba ya con muy pocas fuerzas. Además, el dolor del pie era constante y me costaba aislarme de eso y tratar de distraerme con la gente y las vistas de la ciudad. En el kilómetro 39 decidí pararme, pero Sara consiguió animarme a seguir. Me tomé un gel de los que había cogido en el último avituallamiento, porque empezaba a notar algo de hormigueo en los dedos y me encontraba muy flojo. Sabía que quedaban sólo tres kilómetros escasos, pero pensé que si seguía podría sufrir demasiado. Así que pare un poco antes del kilómetro 40 con mucha rabia, me costó mucho despedirme de Sara. Después de llegar hasta allí hubiese querido entrar juntos en meta. Pero era preferible parar y no tener un disgusto unos metros más adelante. Tuve suerte que en el kilómetro 40 estaba el último puesto de avituallamiento antes de la meta y pude recuperar bien mientras andaba. Repuse líquidos y tome un par de plátanos y me puse de nuevo en marcha tras unos cinco minutos andando.

Llegué a la entrada del estadio adelantando a algunos corredores que ya estaban en las últimas y me alegré de haber parado para recuperar. La bajada hasta la pista de atletismo me pareció un poco empinada para ser el final de la carrera. Estoy seguro que más de uno tuvo que bajar con mucho cuidado para no perder el equilibrio al final.

En la pista de atletismo empecé ya a disfrutar de mi logro. Mirar hacia arriba y ver las gradas del estadio, contemplar la pista de tartán y divisar a mi familia en las gradas animando hasta el final, escuchar los aplausos de los acompañantes de otros corredores que reconocen el esfuerzo... Ahí es cuando compensa todo el tiempo que he invertido en conseguirlo.
¡Conseguido!

Tras recoger la merecida medalla me encontré con José Julio que aún andaba por la pista y juntos nos dirigimos hacía el completísimo avituallamiento final para reponer fuerzas y reencontrarnos con la familia.

Había conseguido terminar mi segundo maratón y, salvo el dolor en el pie, con buenas sensaciones. Pero, al poco de terminar, ya decidí que no volvería a correr ninguno más. El esfuerzo y la dedicación son demasiado grandes para la recompensa que conlleva. Mi objetivo siempre será terminar la prueba, no tengo intención de mejorar tiempos. Y eso ya lo he conseguido dos veces. Para mí es más que suficiente. Seguro que sí seguiré corriendo y participando en carreras, pero en distancias más cortas que requieran una preparación menos exigente.

Así que aquí termina mi relación con el maratón. Y puedo decir orgulloso aquello de que fue bonito mientras duró.

Fecha: Domingo 25 de febrero de 2018
Hora: 08:30

Distancia: 42'195 kms
Tiempo: 4h34'22''
Media: 6'30''
Bolsa del corredor: Cortavientos
Clima: Perfecto para correr
Sensación: Genial, exceptuando el dolor del pie
Enlace: Zurich Maratón Sevilla